Sobre Nocturno de ron y gatos
El dominical de El Comercio
Una novela que cree en si misma y afirma su historia con convicción hasta
el final. Con ello, los lectores salimos ganando. Altamente recomendable.
Alonso Cueto
Estos días, después de leer otra vez Nocturno de ron y gatos,
me he preguntado por que esta novela de reciente aparición me gusta tanto.
La primera explicación que se me ocurre es que la fluidez y la facilidad
con la que se lee se debe a su absoluta naturalidad. Su lenguaje avanza con
la espontaneidad, la frescura, el aliento de una corriente de agua. Esta corriente,
que es la narración, responde a las palabras, los giros las expresiones
del lenguaje oral empleados por Arévalo.
Maynor Freire
Nocturno de ron y gatos ha apostado por el desafío y la experimentación
sin perder algo esencial: la sencillez adornada con metáforas de películas
de vaqueros y describiendo con dureza la destruida ciudad que le tocó
vivir
Carlos Garayar, en el Peruano, lunes 2 de enero de 1995.
En cuanto a novelas, el años se inicio con la de Javier Arévalo, Nocturno de ron y gatos (PEISA) quien ahora ya no una promesa sino una realidad de la narrativa peruana. Su obra, a primera vista podría ser tomada como una nueva versión de lo que se ha llamado "literatura de collera", pues es una crónica de un breve período de vida, en apariencia insulsa, del joven protagonista y de su grupo de amigos. Pero, testimonio indirecto del mundo juvenil de la clase media, con sus conflictivas relaciones familiares, amorosas y amicales, la novela aspira, sin embargo, a algo más: a entrar en el juego desconcertante entre la realidad y la ficción lo cual, paradójicamente, al sugerir que la realidad tiene esa misma naturaleza, le da derecho a reclamarse como real. Hay que reconocer la solvencia con que el autor lleva a cabo este planteamiento, empleando con mucha funcionalidad, es decir, casi sin dejar que se note -salvo cuando decide mostrarse cortazariano- el caudal de sus recursos técnicos, sin caer en disquisiciones impertinentes, con un lenguaje limpio de los traspiés en los que a veces incurren los jóvenes escritores.
Ricardo González Vigil, en El Comercio
Faltaba la contribución valiosa de un autor joven, de una voz nacida
después de 1960. Hasta que por fin Javier Arévalo nos convoca
con su primera novela tierna y cínica a la vez, rica en planos y niveles
de lecturas en su aparente sencillez, sostenida por un lenguaje hábilmente
coloquial (con las marcas de la juventud actual) y un humor delicioso (el mas
difícil de poseer, en parte dulce, en parte triste).
Lorenzo Silva (Premio Nadal de novela, escritor español, comunicación
personal)
Tus gatos me acompañaron en un viaje de ida y vuelta a Sevilla y me hicieron
pero que muy buena compañía, sí señor. Eres original
e interesante creando personajes y explorando modos de narrar; tienes frases
cojonudas (que decimos por aquí) y das a tu libro un final de lo más
logrado y emocionante. Muchas de las cosas que dices sobre el amor podría
suscribirlas ce por be, y me he subido al carro de la ternura y la amargura
final de tu personaje hasta el punto de sentirla, quizá más de
lo debido.
Sobre Instrucciones para atrapar a un ángel.
Enrique Sánchez Hernani
Con este libro Arévalo se instala en su plena madurez a la mejor manera
con un relato limpio, con bastante ritmo, y que sorprende por el alto manejo
que consigue al momento de relatar la intriga y el alma de sus personajes Instrucciones
es, primera vista, un gran libro, cuya lectura trepidante y bien pintada nos
lleva de la primera a la ultima hoja en muy breve tiempo. En fin de cuentas,
una novela para leerla inmediatamente.
Antonio Cisneros
Instrucciones
es la nueva y penetrante novela de Javier Arévalo.
Con toda fluidez, gracias a su buena prosa y acre humor, el autor nos lleva
de la mano por los ordenes y los desórdenes, mas homos que héteros,
de un grupo de muchachones hedonistas y letrados.
Pedro Escribano
Desde que publicó su primer libro, Javier Arévalo ha estado bajo
el fuego de la celebración y de la condena. Sin embargo, el joven escritor
ha sabido mantenerse lejos de esas contingencias y se ha dedicado con rigor
al trabajo de la escritura.
Maynor Freire
Para leerse de un tirón
Carlos Eduardo Zavaleta
Otro aspecto interesante son las ideas estéticas que postula el libro,
con una libertad desbocada y una ansia de expresión de la vida real,
sin hipocresías ni tapujos. Siempre en la literatura peruana nos han
hecho falta novelas de ideas.
Roger Santibañez
Arévalo no escatima esfuerzos en un despliegue técnico. Esto da
por resultado una obra medida, escuetamente pensada. En este sentido gana la
parquedad y pulcritud de estilo. Casi ha desparecido el manierismo de su primera
novela. Aquí Arévalo hace un uso seguro y controlado de su forma
expresiva. Lo que no quiere decir frialdad o distancia, todo lo contrario, el
novísimo narrador peruano conquista un lugar en el corazón del
lector con seres tan tiernamente liquidados por esta sociedad como la amiga
de Cristina.