"Malditismo y Pasión"
Escribe Joaquín Arnáiz
Calificación: Tres tinteros: muy interesante.
Publicado en Caballo Verde, suplemento de La Razón España (viernes 7- 12-2001)

La novela se abre ya en la página 16 con una escena sexual sugestiva: un enigmático mafioso entrenando sexualmente a jovencita atada mientras los observa una chica recién liberada de un aparente secuestro policial. Después, iremos conociendo de forma fragmentaria y a modo de puzzle a los demás personajes.
La trama, inteligentemente tejida, se anuda alrededor de las vivencias de un periodista de investigación, la presa recién libre, colaboradora de un grupo senderista, un matrimonio bastante liberado de la alta burguesía peruana y algún otro personaje. Escenas con travestis o de violencia criminal forman el contraste con momentos de articulada narratividad.
Indudablemente, en esta novela publicada en España del joven peruano Javier Arévalo, se observan guiños específicos a la literatura iberoamericana, de Vargas Llosa a Ribeyro, pero también se habla, citando explícitamente el título de "Ultimas tardes con Teresa" la magistral novela de Marsé, y se crean ambientes que podrían estar en novelas de Andréu o de Madrid. Parece como si la mayor comunicación en los últimos tiempos de las literaturas de las dos orillas estuviera produciendo fenómenos de ósmosis cultural.
La trama, dotada de esas características de sabia confusión pero también de no siempre calculada fragmentariedad que denotan a la posmodernidad narrativa, requerirá por parte del lector un cierto esfuerzo para cruzar el Rubicón del primer centenar de páginas, y no siempre parece tener claro el novelista si está haciendo una novela de personajes torturados o de mera trama policíaca y de violencia. Escenas un tanto esperpénticas (como la del garaje donde el periodista se enfrenta a una escena de sexo y violencia con varios travestis mafiosos) escoran a veces a la novela en direcciones no siempre muy consecuentes con el poso de estudio psicológico de otras páginas.
"El beso de la flama" es decir, el encuentro y del deseo por el fuego destructor de la llama, parece arrastrar, dentro de un cierto malditismo narrativo, a los personajes a su destrucción, anunciando también las luchas sociales y la fractura del tejido social que ellos mismos viven en una sociedad americana aquejada por un desbordamiento económico y una palpable desorientación psicológica en un mundo moderno de reglas de desolada selva científica.